Arnoldo Janssen – José Freinademetz

Espiritualidad de Arnoldo Janssen

1904

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Arnoldo Janssen falleció el 15 de enero de 1909 a los 71 años, 2 meses y 10 días. Los resultados exteriores no eran lo que más le preocupaba al Fundador de la obra de Steyl. Su principal interés era que la comunidad y los cohermanos respondiesen con amor y valentía a la voluntad de Dios. Conocer y cumplir la voluntad de Dios fue la principal preocupación durante toda su vida.

Por temperamento era más bien lento en tomar decisiones importantes. Quería tener todas las informaciones básicas posibles, consultando personas competentes en la materia. Sin embargo, una vez convencido que un proyecto respondía a la voluntad de Dios, actuaba con gran decisión sin preocuparse de las opiniones de la gente o de las críticas negativas. Naturalmente se sentía herido por los comentarios negativos y por las oposiciones, pero las consideraba como algo normal que debe pagar un superior. Era su modo de seguir a Cristo Crucificado.

El texto de la carta a los Hebreos (10, 7) “Aquí estoy para realizar tu voluntad, Dios mío” era el texto que citaba con más frecuencia y que trataba de poner en práctica en su vida. A los primeros dos misioneros dio este consejo: “Id a China. Ignoráis lo que os prepara el Señor, si hará que fructifiques vuestros esfuerzos o no… Enfrentad el futuro, que no conocéis, con confianza. En esta noche oscura caminad tomados de la mano de un Dios que ama” (Pequeño Mensajero, 6, 1879, 28. -Homilía del Fundador con motivo del envío de los PP. Anzer y Freinademetz). Tales consejos sonaban auténticos, ya que él mismo trataba de vivir de ese modo. Estas palabras, en efecto, nos dan la llave de toda su espiritualidad.

El amor a Dios Uno y Trino era para él la base de todo. “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que tenga vida eterna” (Jn 3, 16), era otro de sus textos favoritos. Conocer el proyecto de Dios de compartir su vida divina con la humanidad lo colmaba de alegría y admiración. Aquí radicaba la fuente de su entusiasmo apostólico y de su vida profunda de oración.

A San Arnoldo le atraía particularmente la imagen bíblica de la in-habitación divina en nosotros. Su relación con las tres Personas divinas era cálida y personal, como se desprendía de sus discursos y oraciones que componía. No era un gran orador público, sin embargo, testigos afirman que se mostraba particularmente inspirado cuando hablaba de este tema.

La frase que se encuentra en las primeras Constituciones “caminar en la presencia de Dios” (Fontes Historici SVD I, pág. 43ss) exprime el ideal que porponía a todos y según el cual vivía él mismo. Muchos describieron a Janssen como “un hombre que caminaba constantemente en la presencia de Dios” (cf McHugh, Spirituality of our Society, pág. 101ss). Las personas que encontraba y la creación entera le recordaban la presencia del amor de Dios.

Fue profesor de ciencias naturales. Durante toda su vida la variedad en la naturaleza, la inmensidad del universo o la belleza de las flores -las llamaba “mensajeras de Dios”- o el milagro de la mano o el oído humano, le hablaban de Dios. Con frecuencia en sus discursos se repiten estos argumentos. Compuso una oración para rezarla cada cuarto de hora, como un modo de dar gloria a Dios y para mantener vivo este ideal en todos los miembros de sus Congregaciones.

Su cercanía a Dios Uno y Trino, que vive en nosotros, lo movía a abrir su corazón a todos, pues en Dios encontraba la humanidad. Su sendero hacia el corazón de Dios pasaba a través de expresiones concretas de amor hacia las personas. En las primeras Constituciones cita el texto de S. Juan (Jn 4, 20) donde se afirma que el amor a Dios se muestra en el amor hacia los hermanos y hermanas y añadía que la expresión más sublime de amor hacia el otro es anunciarle el evangelio.

Arnoldo resumía su espiritualidad en esta oración que al mismo tiempo era un lema: ¡Viva la Santa Trinidad Único Dios en nuestros corazones y en los corazones de todos los hombres!

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Espiritualidad de Arnoldo Janssen

Por Peter McHugh SVD

Claro está que Arnoldo Janssen no inició una nueva escuela de espiritualidad en el sentido clásico de las escuelas de espiritualidad como la de los dominicos o franciscanos. Pero falso sería concluir, de tal premisa, que su espiritualidad no contiene nada de distintivo y propio. Una espiritualidad es una viviente síntesis de diversos elementos, principios evangélicos y valores humanos.

La esencia de la espiritualidad de Arnoldo Janssen reside en considerar a Dios como el Dios que se comunica, que se revela. “Revelar” no debe ser tomado aquí en el mero sentido de comunicar información, sino en el de que una persona transmite sus ideas, informa sobre sí misma, comunicando algo de su verdadero ser. Proclamar La Palabra (el Verbo Divino) es asegurar que en Dios ese tipo de autocomunicación es visto como lo más sublime. Dios pronuncia su Palabra, su Verbo, que contiene plenamente y revela todo su ser. Es aquí donde nuestra espiritualidad se vuelve carisma: el del servicio misionero. En esto consiste el carisma del fundador: anunciar el Evangelio en cercanía a las realidades de los hombres y mujeres de hoy.

El Prólogo del Evangelio de San Juan: “En el principio era el Verbo…”, fue para él una oración aprendida desde la niñez. La Eucaristía y la Sagrada Escritura infundieron renovada vitalidad a sus actitudes de adoración y gratitud. Como hombre de su tiempo, experimentó la influencia de determinadas devociones en su vida de oración. Éstas significaron disponibilidad frente a la voluntad de Dios que se fue manifestando en su entrega al apostolado de la oración y en la veneración especial al Espíritu Santo. Tales devociones fueron tomando variado matiz a medida que Janssen avanzaba en el amor y servicio y se expresaron concretamente en la fundación de tres Congregaciones.

La Santísima Trinidad constituyó el real fundamento de toda la espiritualidad de Arnoldo Janssen, porque este Verbo Divino dicho por el Padre desde la eternidad, nos fue pronunciado en el tiempo a nosotros, los hombres.

También la vida del Beato Arnoldo Janssen llegó a ser una Palabra, una palabra de respuesta a tan generoso ofrecimiento de Amor. Si el me amó por entero, solía decir, la única adecuada respuesta que puedo dar, es amarlo totalmente.

Arnoldo Janssen no sólo fue captado y tensado por el Verbo Divino, sino que poseía también una extraordinaria devoción por el Espíritu Santo. La misma le venía en parte de su propia y personal inclinación. Comprendió que el poder y la exigencia de la Palabra de Dios deviene en la potencia del Espíritu. Llegó a ver claramente que el Verbo Divino envió al Espíritu para hacer precisamente de la Palabra del Padre una Palabra eficaz y dinámica, uniéndolo al Verbo Divino y, por su intermedio, al Padre. Estas dos grandes devociones -al Verbo Divino y al Espíritu Santo- es el aporte prototípico de Janssen a su espiritualidad.

Arnoldo Janssen centró su vida espiritual, básicamente, en el Misterio Cristiano; de ello su espiritualidad toma su fuerza característica, su hondura y perdurabilidad. El Espíritu Santo obró la Encarnación del Verbo Divino; ese mismo Divino Espíritu puede realizar la encarnación de los ideales del Verbo Divino en nuestro compromiso cristiano y misionero.

Cuando llegó el tiempo de fundar la Congregación de las Hermanas, su visión había madurado tanto que no veía ninguna incongruencia en llamar a una Congregación “Verbo Divino” y a la otra “Siervas del Espíritu Santo”. Por el contrario, así se expresaba más profunda y fundamentalmente su perspectiva de la misma misión de Cristo, el Hijo. Este modo explícito de expresar la unión del Verbo Divino y del Espíritu Santo, es la contribución característica del Padre Arnoldo y muestra cuán honda era su idea teológica al respecto.

“Rogué al Espíritu Santo quiera iluminarlos y fortalecerlos a todos ustedes y unirlos con el vínculo del amor, así como Él responde a la voluntad del eterno Padre de amor.
¡Quiera bendecirnos a todos y concedernos aquellas virtudes que espera de nosotros!”
(Arnoldo Janssen)

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Un pensamiento en “Espiritualidad de Arnoldo Janssen

  1. Siempre he sido una devota de san Arnoldo Janssen, le estoy muy agradecida, le pedí con mucha fe a mi hijo, le prometi que llevaría su nombre y aqui lo tengo hace 19 años, es un regalo maravilloso de Dios, gracias a la intercesión de Arnoldo Janssen, es muy milagroso.

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